|
Visión
La sexualidad está ligada al desarrollo
de la personalidad y cumple un rol fundamental durante toda la
existencia humana. Además de consolidar la identidad de masculinidad y
feminidad, a través de la misma se consuma el amor, en el más profundo
grado de intimidad, y se transmite la vida.
Las conquistas y logros de la 'revolución sexual', de los años 60' y
70', reivindicaron el valor de la mujer y desmitificaron el sexo,
durante mucho tiempo tema prohibido o tabú. Sin embargo, esa misma
revolución, por estar basada mayormente en el individualismo, trajo
consigo lamentables consecuencias que hoy es necesario asumir y
enfrentar: la ruptura familiar, el abandono infantil, los embarazos
prematuros no deseados, las enfermedades de transmisión sexual (ETS),
etc.; que se sumaron a un sinnúmero de otros problemas sociales que
potenciaron sus resultados nefastos: pobreza, adicciones, ignorancia,
etc.
¿Qué hacer entonces? Es necesario rescatar de esa revolución aquellos
ideales 'de amor y paz' que la impulsaron y ampliar ese horizonte
hacia la plena realización y felicidad perdurable, como una meta real
y alcanzable, exaltando el valor de la responsabilidad social de cada
acto, y dando continuidad a los cambios sociales y culturales que
estos tiempos de desafíos requieren.
En este marco resulta esencial una educación que, ante el goce
individualista del sexo, propicie una comprensión integral de la
sexualidad desde una perspectiva de valores. La Campaña de
Educación Sexual en Valores -que lleva adelante la Fundación
Educativa Internacional de América Latina (FEI-AL), la
Federación de Mujeres para la Paz Mundial (ONG con estatus
consultivo en las Naciones Unidas) y la adhesión de otras
organizaciones- busca aclarar este tema, no solo en su dimensión
físico-biológica, sino observando los aspectos emocionales y éticos
que la misma implica. Esta comprensión abarcadora de la sexualidad,
que se enlaza en el amor y es capaz de transmitir una nueva vida y
herencia, cuestiona el énfasis puesto en el aspecto meramente genital,
que provocó lamentables consecuencias.
La citada Campaña dio oficialmente inicio el 20 de junio de
2002, en el Salón Auditorio de ATE (Buenos Aires), contando con
la participación de representantes de instituciones, organizaciones
adheridas, docentes, profesionales, líderes de diferentes ámbitos
sociales, padres de familia, estudiantes de escuelas secundarias y
público en general. Desde entonces, la misma se expandió por distintos
rincones de Argentina, siendo recibida con singular éxito en
colegios, centros culturales y sociales, entidades religiosas, etc.
|